A primera vista pareciera que este artículo esta en contra de las denominaciones, pero la verdad no es así. Puedo partir diciendo que si alguien me pregunta por una denominación en particular, no tengo problema con decir que «Soy» Bautista reformado. Pero ¿Te diste cuenta de las comillas? Bueno, no están ahí por nada. La verdad, es que las puse con un motivo, y es de lo que se trata este artículo.
Cuando el señor me salvó, en su providencia, me integró a una iglesia pentecostal. Como muchos hermanos, y creo no ser el único, creía que solamente existía la iglesia pentecostal. bueno, hoy entiendo que por el contexto que había hace ya 17 años, era muy diferente a la actualidad. Primero por mi entendimiento y segundo, por el lugar geográfico, no existían (Hoy no es mucha la diferencia) otras denominaciones, fuera de la iglesia católica romana.
Así que crecí en el señor creyendo que éramos la única iglesia que existía en el mundo, y obviamente ignoraba que habían otras denominaciones. Con el pasar del tiempo, comencé a relacionarme con otras personas en trabajos, y me fui dando cuenta que había un mundo muy amplio de denominaciones. Luego recuerdo que comencé a interesarme en los libros cristianos (algo para muchos innecesario e incluso rechazado tajantemente) y me encontré con un libro que hablaba sobre la historia de la iglesia. Recuerdo que llore con los primeros 3 siglos, ya que podía leer como muchos sufrieron por sus creencias. Pero también pude entender que con el tiempo, se desarrollaron distintas interpretaciones sobre algunos temas y entonces entendí el por que habían muchas otras «Iglesias».
Esto obviamente me abrió los ojos y fue muy impactante. Pero también comencé a conocer la gran muralla que había entre muchos. De eso, ya han pasado muchos años, pero las diferencias no han terminado, sino que han aumentado. La distinción denominacional se ha marcado mucho en este tiempo, a tal punto que incluso la palabra «Hermano» esta siendo secuestrada por las denominaciones. Si alguien no se alinea con nuestras creencias, prácticamente pasa a ser nuestro enemigo, o incluso en casos extremos no es considerado como un miembro de la familia de Dios. ¡Y eso ya es mucho!
Las denominaciones han servido para diferenciar posturas, entendimientos y por sobre todo son interpretaciones. Las diferencias han existido siempre, y con el paso del tiempo, mas adherentes han subscrito a esas diferencias y finalmente han tomado forma de denominaciones o instituciones. Esto no es nuevo, ya para el tiempo de Jesús y luego los primeros siglos habían nombres que representaban posturas doctrinales, por ejemplo: Fariseos; Saduceos, Esenios y Zelotes, y posteriormente, aparecieron términos como: Arrianismo, Adopcionismo, Docetismo y así entre otros. Obviamente dentro de todos estos términos y muchos más, hay posturas heréticas. Pero voy al punto del origen o propósito de nombres o términos.
Las denominaciones son funcionales para el orden, para el conocimiento y por sobre todo para la diferenciación (Que no es algo malo en si mismo). Pero otra cosa es colocar a las denominaciones como nuestra identidad. Las denominaciones están al servicio del cristianismo, y no el cristianismo a las denominaciones. Entender este punto nos evitara llegar a un camino en el cual estaríamos dividiendo al cuerpo de Cristo, que por cierto no son muchos, sino uno solo.
Nuestra identidad en Cristo no es ser Bautista, Pentecostal, Presbiteriano, Anglicano etc. No, mi identidad es ser hijo de Dios. Cuando la segunda persona de la trinidad vino a tomar nuestro lugar en la cruz, no fue para reconciliar a personas con etiquetas doctrinales, o términos o nombres teológicos, vino por personas. Cuando el Espíritu Santo aplicó la salvación a nuestro corazón, no nos puso por nombre nada más que hijos de Dios.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios… Juan 1:12.
Ciertamente Dios entiende las diferencias en cuanto a interpretaciones, pero cuando Dios no ve, no ve a un Bautista o Pentecostal, ve a una persona que ahora es su hijo y por lo tanto coheredero con Cristo. Cuando fuimos unidos a Cristo, nos vestimos de Cristo y de él somos, no de una denominación. Nuestros privilegios son otorgados porque somos parte del reino de Dios y no de una denominación.
Ciertamente como dije al principio, cuando alguien es salvo, Dios lo integra a una iglesia local, y esa iglesia puede tener muchos nombres en su letrero, pero para Dios solo hay una iglesia, y esa iglesia se ve visiblemente a través de muchas iglesias en diferentes lugares. Para Dios no hay estatutos, personalidades jurídicas, uniones entre iglesias etc. Ciertamente todas estas cosas son funcionales, pero no son la iglesia. La iglesia es formada por todos aquellos que son llamados a tener una relacion con Dios por medio de Jesucristo.
Otro asunto que va de la mano, es el supuesto posicionamiento con ciertos hombres en la historia, o cierta estimación excesiva. Personalmente me ha ayudado a mi entendimiento, y crecimiento de mi propia fe el leer las biografías o situaciones o obras literarias de algunos de nuestros hermanos en la historia. Pero ninguno de ellos es el centro, sino Cristo. He conocido personas que solo hablan de Martin Lutero, Juan Calvino, y muchos otros, pero no los veo hablar de Cristo con la misma fuerza. Es cierto que muchos fueron fundadores de grandes movimientos que produjeron una enorme bendición, pero nadie está a la altura de nuestro salvador de quien proviene todo. No hablo de no reconocer o imitar la fe de muchos, pero a veces llega a ser ridículo, como por ejemplo, la terrible frase del famoso pastor Steven Lawson quien en una conferencia dijo :
«Creo que 5% de John MacArthur vale más que todo el mundo evangélico juntos»
Como una persona que sostiene interpretaciones bautistas, me gusta leer acerca de hombres en la historia de la denominación bautista, pero ellos solo son criaturas, el único que debe llenar nuestros corazones debe ser nuestro señor Jesucristo, de quien todos los demás llegan a ser quienes son. Las denominaciones son buenas, necesarias en algunos sentidos, pero el denominacionalismo es otra cosa. A veces pasa lo mismo que en la iglesia de Corinto, en donde algunos querían hacer grupos con algunos hombres como representantes (Aunque no fueron ellos los que incitaron esto) leamos.
11 Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. 12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. 13 ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? 1 Corintios 1:11,13.
Creo que el contexto esta claro, pero tristemente eso pasa hoy en día. muchos hermanos discuten sobre nombres de sus respectivas denominaciones, atribuyendo méritos o errores a ciertos hombres. Pero esto no contribuye a nada mas que división. Creo que hay mucho que aprender de nuestros hermanos y sus formas de ver algunos puntos en la Biblia, pero llegar a colocarnos ciertos nombres para sostener un orgullo que puede llegar a ser pecaminoso, es algo que debemos evitar a toda costa. Si tu posición te lleva a despreciar a tus hermanos, a considerarlos como que no son parte de la familia de Dios, estamos pecando contra la unidad de la iglesia y estamos insultando al Espíritu que nos coloco en el cuerpo de Cristo.
Sé que tenemos diferencias, pero creo que el problema nunca han sido las diferencias, sino el carácter. Cuando yo no he trabajado en mi carácter, entonces las diferencias son armas que ocupamos para dañar al prójimo. Pablo nos llama una y otra vez a no dejar de amar a nuestros hermanos por sus diferencias, sino a convivir maduramente con ellos. Con esto no estoy diciendo que debemos unirnos todos y formar una gran iglesia, ya que seria imposible. Mas bien estoy diciendo que reconozcamos nuestra diversidad, pero entendiendo que en nuestra esencia no hay diferencia. somos hijos de Dios y hermanos los unos de los otros. Y como dice Pablo en Efesios, tenemos un señor, un bautismo, un Dios y padre de todos, y eso por diferentes interpretaciones que sostengamos, la verdad hacia donde apunta no puede ser modificada.
Por ultimo, regresando a nuestra identidad. Cuando alguien me pregunta quien soy, respondo soy un hijo de Dios, discípulo de Cristo o cristiano, esa es mi identidad comprada por Cristo. Pero cuando me preguntan por alguna denominación, ya no estamos hablando de mi identidad, sino de una interpretación sobre algún punto. Y hago un llamado a mis hermanos que sostienen interpretaciones que llevan a una denominación en particular, y ya que apelamos a que nuestra confesión o entendimiento bíblico es el que más se apega al nuevo testamento, debemos ser coherentes y sinceros con nuestra fidelidad a las escrituras. Y las escrituras hablan de personas regeneradas y nada mas. Y si añadimos algo más a nuestra identidad como creyentes, estamos faltando a la verdad, ya sean pentecostales, bautistas o presbiterianos.
Creo que podemos convivir como hermanos con nuestras diferencias. Cada cual sirve al señor, tiene su formas, su gobierno, sus días de Reunión etc. Pero eso no nos da el derecho de despreciar a quienes fueron salvados igual que nosotros y que vamos al mismo lugar, a reinar con Cristo por siempre. Hoy ya no tengo las mismas convicciones que tuve cuando fui salvado, ya no soy parte de aquella primera iglesia pentecostal en donde crecí como creyente. Hoy soy pastor de una iglesia bautista reformada, pero amo a mis hermanos y comparto con muchos que no piensan como yo. Y que por cierto he encontrado apoyo y compañerismo incluso mas cercano que muchos de mis mismos hermanos con similares convicciones doctrinales. Es triste, pero real. Muchas asociaciones bautistas trabajan no por las convicciones bautistas que dicen defender, sino por egos, favoritismos y se transforman en sectas. E imagino que esto pasa en muchos lugares con otras denominaciones.
que nuestro Dios nos perdone, y nos ayude.
Escrito por Carlos Valladares, pastor iglesia bíblica bajo su gracia.





